Pimpirulo también está aquí

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lunes, 29 de julio de 2013

De amores imposibles.

Nuestro texto de hoy radica en esas cosas que ponen sal y limón a nuestro vivir: La semana de no quincena, la falta de erección, menstruar el preciso día que por fin vas al mar, que la sopa Nissin no traiga suficientes camarones, entre otras, son cosas que nos crean estados de desesperación momentánea, difíciles, pero, ¿Qué pasa cuando estas complicaciones son de larga duración y nos marcan de por vida?.

Cuando el problema radica en la generación de oxitocina de la base del hipotálamo aunada a una serie de reacciones químicas dentro de nuestro torrente sanguíneo generando sensaciones que algunos llaman "mariposas en el estomago" y cuyas mariposas, no logran obtener el néctar de la flor deseada, comúnmente los llamamos "desamor".

Abraham, un niño que vivía en un pueblo costero donde había más moscos, calor y pandilleros que esperanzas de vida digna, es la estrella de nuestra historia. Sin mucha pena ni gloria, decidió estudiar para Químico Farmacobiólogo, ya que los números no eran lo suyo. ingresó a una escuela pública con la esperanza de un día ser reconocido por algo que no fueran burlas a su persona. El primer día en una institución casi siempre es lo mismo: miradas cruzadas, weyes aparentando lo que no son y mujeres con gesto de no poder estornudar ante el riesgo inminente de que todos se las van a pretender coger en el transcurso de la carrera. El pequeño Abraham tuvo un día diferente, su mirada se iluminó ante un lindo rostro enmarcado por una bella dentadura blanca montada sobre un enorme y bien formado trasero, era su nueva compañera, Paola.

La carrera transcurrió como tal, el pequeño Abraham todos los días intentaba tener un gesto bonito hacia Paola que se diferenciara de los comentarios de los demás hacia ella: "¡CULOTE!, ¡CON ESE JAMÓN SI ME HAGO UN SANDWICH!" entre otros. Los constantes detalles, los chocolates de $2, las paletas de manita y en algunas ocasiones atrevidas, en forma de corazón, fueron haciendo que el corazón de la bella Paola viera a su compañero como su mejor amigo. Un día, esto cambió.

Abraham, desesperado, decidió confiar la sensación que ardía en su pecho a su madre (Resultó ser esofagitis). Una vez que estuvo bien de salud, platicó con su pequeño amigo, Héctor, un niño varios años menor que él, cuya mayor cualidad era tragarse 20 tacos cuando tenía poca hambre, niño de sonora carcajada que solía contestar todo con: "ME VALE VERGA" y que, irónicamente, aconsejaba a su amigo de mayor edad. Héctor, escuchó el relato de su amigo y le dio un consejo que solo aquellos que te estiman en verdad a pesar de las mentadas de madre que te dedican, te darían: "Mira, pídele las nalgas, si no quiere, a la verga, deja de portarte como pendejo."

Abraham se animó, entró a un ciber con $10 pesos en la mano, por si el asunto estaba candente y debía pagar la hora completa, abrió su cuenta de MSN y la vio conectada. Una cosa llevó a la otra y, dada su inexperiencia en el fino arte de decir "cojamos" con palabras elaboradas, Abraham cerró su sesión mientras una lagrima mojaba la tecla "Enter" de aquella computadora de teclas gastadas. Paola, bella como era, estaba enamorada de un patán, cliché muy visto con las viejas que están bien buenas. De nada valían los gestos de Abraham, el jamás tendría el talento deportivo, el cuerpo, ni mucho menos podría dar las cachetadas que el patán le daba a Paola.

Toda historia tiene sus giros: Los años pasaron, Paola se alejó del patán, Abraham siguió enriqueciendo a la empresa productora de paletas de manita y un día cualquiera, sin pensarlo, Abraham se vio en la cama con su gran amor de tantos años. El asunto duro 3 minutos incluyendo los juegos previos, tantos años de deseo se reflejaron en una eyaculación precoz, ambos agacharon la cabeza, él, con pena por lo sucedido, ella, pensando en el nuevo catálogo de Price Shoes, donde había visto unas zapatillas divinas.

Hoy siguen siendo amigos, el cuida todas aquellas miradas que puedan dirigirse al trasero de Paola, ella, lo busca cuando los patanes de su vida terminan por agobiarla y necesita un hombro para llorar. La vida nos dicta un orden, y a veces el amor que nosotros deseamos con tanta intensidad, tiene que ser imposible, no por voluntad divina, simplemente es mejor soñar con un ideal, a vivir atormentándose con una cruel realidad.

Para mis amigos del Team FriendZoneados.

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