Como cada miércoles, me dirigí a un establecimiento cotidiano de la capital chiapaneca a una terapia motivacional que me permite olvidar mi pobreza y las lágrimas derramadas a raíz de los golpes de mi padre y su estúpida obsesión por hacerme usar la ropa interior femenina que él me lleva todas las noches a mi cuarto: El prostíbulo.
En el trámite normal, llegué, caminé, observé las nalgotas de las individuas, la ropa interior cachonda (te hallas cada prenda similar a las primeras máscaras del Santo que, bueno) verifiqué que el olor a fabuloso fuera "Fresca Lavanda" para tener el ambiente idóneo, busqué la novela del mediodía del canal de las estrellas en su viejo televisor (Tan necesaria a la hora de vestirme después del acto) y formulé las palabras mágicas que abren los caminos del placer en ese lugar: ¿Cuánto con dos posiciones y el oral? ¿Es lo menos?
Esta vez algo fue diferente: Al entablar el contacto con la puta, me respondió con la voz apagada, sin el mínimo deseo de estrujar mi cuerpo, mis impresionantes 13 centímetros de miembro e interactuar con mis fluidos corporales durante los 5 minutos de rigor (Sí, no soy nada precoz) al compás de alguna canción de la banda El Recodo; Por un momento, vi sus ojos y noté algo que nunca, en todos mis años y experiencias de todo tipo (PINCHE BÁRBARA RESULTÓ SER TRAVESTI, HIJO DE SU PUTA MADRE) había percibido: Tenían sentimientos.
Entré al pequeño cuarto, fui benévolo y solamente le dije: Te pago los 50 varos, pero no pienso hacerte la mujer más feliz del mundo a base de penetraciones, cuéntame qué te trajo hasta acá. Ella, sorprendida por ver a un apuesto hombre tener tan buen corazón, subió su falda, se colocó a la orilla de la cama, y empezó a contar:
"Todo inició hace 6 meses, Javier, mi novio, decidió pedirme la prueba de amor; Yo, enamorada ciegamente de él, compré la membresía de Socio Águila que nunca pudo tener con su sueldo de albañil, solamente recibí a cambio golpes, humillaciones y maltrato; a mis escasos 17 años no entendía el por qué de aquello, tardé en comprender que el se refería a mi virginidad, pero, ¿Cómo decirle que mi tío se metía todas las noches a mi cuarto a cambio de 3 caguamas para mi papá y traía aquello como moco de guajolote? Perdí su amor, perdí todo, el hambre, mi fiel acompañante de todos los días, volvió a violentar mi estomago la mañana siguiente, el poco dinero que había ahorrado lo gasté con tal de dar una demostración de cariño a Javier. Tiempo después, cuando todo parecía perdido, me encontré en aquella calle a la Lupe, mi amiga de la primaria, vestía buenas ropas, todo de Milano, traía maquillaje Jafra y el último perfume de Fuller; no soporté la duda y pregunté cómo tener ese estilo de vida tan desahogado; me explicó que con $100 de la renta del cuarto, dejando que me revisaran la vagina una vez a la semana y cubrir turnos de 12 horas al día, descansando los días de menstruación, podía ganar hasta mil al día, dada nuestra edad y firmeza de nuestras carnes, siempre y cuando accediera a los gustos del cliente. Inicié hace un mes, mi vida ha cambiado, dejamos de comer tortilla frías y ahora ya tenemos acceso a otros lujos, pagué los prestamos en Compartamos Banco de mi mamá, podemos ir a Elektra sin temor a no completar para el mini componente de mi hermanito para sus discos de Zoé y Café Tacvba, no me quejo, pero aún ahora, en cada cliente, en cada penetración de un hombre sudado, sucio, viejo o joven, lloro al pensar que tengo que usar mi cuerpo para sobrevivir, sin el amor de Javier, que suele gritarme "puta barata" cada vez que me ve, vendo placer a cambio de lágrimas, las peores, las que surgen de mi pecho cada noche al intentar dormir"
Salí consternado, recordé todas las experiencias (MENOS LA DE BÁRBARA, PINCHE PUTO, NO SE LE VEÍA EL PITO, NO LO SUPERO CARAJO) las eyaculaciones en cualquier parte del cuerpo que suelo aventarles, las nalgadas, los condones baratos de siempre. Toda esa felicidad a cambio de un sufrimiento que no se ve, de inmediato, me alejé del lugar con lágrimas en los ojos, sabiendo que nunca volveré a ser tan pendejo para preguntar sobre su vida cuando solo quiero coger por una lana. El equipo de "Pimpi Infrastructuchor an Asociatis" sigue en las calles para que usted, amable lector, pueda hacerse pendejo un rato en la oficina leyendo estas anécdotas de la vida real. Adiós, ya me llamó mi mamá, la sopa Nissin ya está servida en la mesa.
Nunca salen mis comentarios buenos, odio esta mierda, escribes bien, me tendras aqui cada semana, no se te amo, tu sabes quien perro soy
ResponderEliminarObvio si, bebé.
ResponderEliminar¡Eso mismo le paso a mi amigo Juan! :'(
ResponderEliminarEres un romántico. No sé, te amo.
ResponderEliminarGracias bebé, te amo, con todo y tus pelos.
ResponderEliminarPimpi te dije que no contaras mi historia, espéra a mis abogados ... pd. Te odio ... nocierto, sicierto.
ResponderEliminarGracias sinfolloweritos, tu opinión me vale mucha verga.
ResponderEliminarPimpi es la primera vez que te leo, me conmueves y a cualquiera le pudo haber pasado lo de Barbara bebe, hasta a el mejor cazador se le escabulle un trasvesti.
ResponderEliminarZayra
Toda una historia de superación personal y de como gastar 50 baros a lo pendejo.
ResponderEliminarNo andes con nadien, por fa.
Att. Bárbara
Jajajaja Bárbara.
ResponderEliminarPoca madre amiguis, me encantó :)
ResponderEliminarTe amo Pimpi, tú siempre serás la reina del twitter en Español.
ResponderEliminarTe amo pimpi, escribes bien, ¿cuanto por el oral? Jajaja Att. Dante
ResponderEliminarJajaja yo también los amo, mucho los amo :´)
ResponderEliminarBeibi....esa puta es mi prima....gracias por hacerme ver que tambien tiene sentimientos *va corriendo a acusarla con su mamà*
ResponderEliminarJaja, acusala con tu mamá.
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